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VIDA SANA  

Me crujen los huesos, ¿es algo grave?

Nuevo consejo de Jorge López, fisioterapeuta del Instituto de Columna

17/07/2017 - 14:29

Comúnmente se cree que sentir chasquidos en las rodillas u otras articulaciones como codos, tobillos o al mover el cuello (que se conoce técnicamente como crepitus) es porque hay artrosis o desgaste del cartílago. Estas creencias, según ha demostrado recientemente el investigador C. J. Robertson (2017), provocan exageradas conductas de miedo a moverse (quinesofobia) y evitación de actividades. Dicho autor concluye que es necesario por parte de los profesionales sanitarios abordar adecuadamente el tema, aclarando conceptos respecto al origen de los crepitus y sus posibles consecuencias.

Ningún estudio hasta la fecha ha demostrado una relación entre los crepitus y patología degenerativa articular (Robertson, 2017), si bien es cierto que la evidencia al respecto es escasa, a pesar de lo frecuente que es esta preocupación. En el estudio de McCoy (1987) el 99% de los individuos que tenían crepitus no sentía ningún dolor en su rodilla. También se suele citar en estos casos el estudio de Donald L. Unger (Ig Nobel , 2009), que demostró que tras 60 años crujiéndose solo los nudillos de la mano izquierda, no había diferencia radiográfica ni dolor comparado con las articulaciones de su mano derecha.

Algunos investigadores ( J. Castellanos 1990) sí encontraron correlación al estudiar a aquellos individuos que se crujían los nudillos frecuentemente, con una cierta disminución de la fuerza en la prensión de la mano, y tendencia a tener los dedos más hinchados. Sin embargo, no hubo diferencias en cuanto a la presencia de artrosis. Cabría preguntarse si el hecho de que se crujan más los dedos es causa de la hinchazón, o bien es una consecuencia y se hace como mecanismo de alivio.

Estudios más recientes y con grupos de pacientes más numerosos (R.D. Boutin, 2017), no han encontrado diferencias en la exploración radiológica ni ortopédica entre los que crujen los nudillos y los que no. Tampoco la "sensación de arenilla" se puede asociar a patología. Al contrario, algunos estudios (Beverland, 1986) relacionan esa sensación con fluido articular alrededor de la superficie rugosa articular. De hecho, las articulaciones artrósicas, con peor lubricación y menor movilidad, tienden a crujir menos.

Solamente se debe consultar a un profesional sanitario si los crujidos se asocian a dolor. En estos casos, el dolor puede asociarse a inestabilidad articular, o bien a algún tendón engrosado que roza contra las superficies articulares.

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