Mientras toda esta gente...

Tü Opinión  

Literatura en pequeñas dosis

Microrrelatos de Víctor Izquierdo

El único

  Mientras quinientas personas estaban haciendo un examen de física del estado sólido avanzado, mientras 5 millones de personas se quedaban sin butano mientras se duchaban, mientras tres millones de personas salían de un cine desilusionadas, mientras a quinientos vagabundos se les acababa el cartón de vino, mientras diez millones de toxícomanos se apretaban una goma atada a su brazo y mientras mil exfumadores volvían a enchufarse un cigarillo, yo era el único que te estaba dando un beso.

Todos locos

  Cuando oyó esos gritos no sabía donde se había metido. Nada mas darse la vuelta escuchó: ¡me cago en mi puta madre! No entendía nada. Cuando la gente lo veía salía corriendo y gritando. Sólo se oían sonidos agudos, había un olor rarísimo y mucho humo. Vio a dos personas vestidas de azul que venían a por él con un palo en la mano. Así que volvió a subirse en su nave y pensó: yo me voy que en este mundo están todos locos.

El inventor

  Cogió su obra. La observó. Ponía esto aquí, y lo otro allá. Volvía a observarla. Pensó en darle la vuelta; y lo hizo. Ahí estaba el truco de su obra. La llamó: tortilla de patatas. 

El ámbulo de mi vida

  El ámbulo de mi vida no es sólo de las falandias. Batuleé entre las anfideas hasta que fui adiminiendo. Pocos años después trasfilé sin dificultades las tomilias. En realidad nunca flinseé las maleninas; siempre supe que mi paumético estaba marcado por los rimbentos de la suerte. Me di cuenta. Ese, y sólo ese era el ámbulo de mi vida. Porque quizás, y lo más importante, sea que no hay palabras para describirla. Por eso, lo mejor sea inventárselas.