Crío embobado con su Clío

Tü Opinión  

No quiero ser un niño

Víctor Izquierdo y los anuncios de coches

  Volver a ser un niño, que cantaban Los secretos. ¡Qué bien! Bocadillos de Nocilla a tutiplén, al pueblo con los abuelos todos los veranos, y todas esas cosas que solíamos hacer (los pupilos de ahora son un tema aparte). Pero parecer ser que siendo niños nos perderíamos muchas cosas. Entre ellas, conducir un flamante Mercedes al salir de mi oficina.

  Los niños, aparte de ser difícil trabajar con ellos, se están convirtiendo en un recurso para adultos, sobre todo en el mundo automovilístico. Con la inocencia más graciosa, que también cantaban los secretos, un niño de cuatro años se compra un Clio sin poder conducirlo. O cumpliendo su deseo, un niño que en realidad es adulto sale de su oficina para quedarse mirando su carro, también sin poder conducirlo.

  Si me sincero, yo sí quería ser adulto cuando era un niño. Envidiaba poder comer lo que quisiera, acostarme a la hora que quisiera, no yendo al colegio... Pero nunca se me pasó por la cabeza que quería ser adulto para conducir. Y ahora menos. Y lo que nunca se me pasó por la cabeza es que iba a perder la inocencia, como nos pasa a todos. Porque digo yo, que eso es lo que perseguirá este recurso, intentar pinchar en nuestra inocencia perdida, porque si no, tal y cómo está el mundo, no hay ni Dios que pueda comprarse un Mercedes.