Entrevistas  

'Boris Godunov', de La Fura del Baus

Entrevista a Álex Ollé, director de la obra

11/03/2009 - 14:50

Texto: Sergio Fernández          

  El 23 de octubre de 2002 el Teatro Dubrovka de Moscú es asaltado por decenas de terroristas que exigen la salida de las tropas rusas de Chechenia. Durante dos días y medio, espectadores y actores permanecen retenidos, hasta que las fuerzas especiales rusas deciden intervenir utilizando gases. La acción acaba con la vida de 130 rehenes y 41 asaltantes. Con este punto de partida, Álex Ollé, director artístico de La Fura dels Baus, escribe Boris Godunov, una compleja reflexión sobre el terrorismo. De todo ellos nos habla en una entrevista que nos concedió con motivo de la visita del grupo a Elche y Altea hace unos meses. El próximo 24 de abril podremos disfrutar de la misma obra, esta vez en el Teatro Principal de Alicante.

 

  Boris Godunov… Una obra de teatro que parte de un secuestro terrorista en un teatro… ¿En qué momento ves que en ese hecho tan dantesco puede haber un espectáculo?

• Es un suceso que me impacta, como cualquier acto terrorista. Pero además con una particularidad: éste fue en un teatro, que es mi espacio de trabajo. Los rehenes fueron el público de una obra macabra, y con el tiempo vi que podíamos hacer algo. Además, yo llevaba tres adaptaciones de clásicos, y me apetecía hacer algo actual, un trabajo más comprometido.

  Concebir un proyecto tan delicado, aunque haya sido con el dramaturgo David Plana, ha tenido que ser una aventura difícil.

• Sí, porque queríamos descontextualizar política y geográficamente la obra. La acción terrorista en Rusia es sólo un punto de partida. Los terroristas de la obra no son chechenos, aunque nos hemos basado en la documentación del juicio del Dubrovka.

  ¿A qué se enfrenta el espectador de Boris Godunov?

• El espectador se enfrenta a sus propios fantasmas, a su memoria. A través de los medios de comunicación uno tiene esa figura del pasamontañas, del terrorista… Nosotros les llevamos a estar en el centro de eso, aunque desde el minuto cero se sepa que es teatro. Por eso tampoco hemos pretendido que fuera realista.

  La Fura siempre se ha caracterizado por interactuar en toda la sala, incluido el espacio destinado al público…

• Aquí no hay interactuación con el público, pero sí actores en medio del público. Los espectadores son rehenes, así que los involucramos en la acción. Los actores dinamitan el teatro, lo cablean… Además, el público es consciente de lo que pasa en el exterior. Las pantallas muestran cómo las fuerzas de seguridad van llegando al teatro, o cómo el gobierno se reúne en un gabinete de crisis para resolver el conflicto.

  Sin embargo, el espectador empieza viendo, como ocurrió en el teatro Dubrovka, una obra de teatro. Vosotros habéis elegido Boris Godunov.

• Sí, nos iba “al pelo” para usarla de contrapunto al principio por su paralelismo con el tema que tratamos. Boris Godunov es casi terrorismo de estado del siglo pasado, es la ambición por el poder. En esta obra, Boris mata al zar para subir al trono, luego aparece un impostor que se hace pasar por el hijo del zar, y a partir de ahí se genera una lucha por el poder que por supuesto usa la violencia para conseguirlo.

  Y mientras el público está atento a esa trama, le rompéis.

• Es una dramaturgia bastante elaborada, porque en realidad el público va a ver dos obras a la vez. Empiezan viendo Boris Godunov y luego entran los terroristas. Pero ambas tramas se van intercalando: la propia Boris Godunov, y la que envuelve a los espectadores con los terroristas.

  ¿Cómo son esos terroristas?

• Hemos creado unos terroristas arquetipados para que todo el mundo los pueda entender. Un mercenario o una mujer vengativa, que ha perdido a su hijo y a su marido. Una joven actriz idealista que comprueba que sus principios no coinciden con ese terror (había una actriz entre los terroristas de Dubrovka). Y tenemos al líder también, que es alguien que podría derivar el terrorismo hacia la política.

  ¿Intentáis que el espectador entienda al terrorista?

• [se toma su tiempo] Vamos a ver, no hace falta decir que estamos en contra del terrorismo. Pero para trabajar en esta obra teníamos que saber cómo piensan los terroristas. Por muy terrible que sea un hecho, no hay que huir de reflexionar acerca de él. Queremos reflexionar, no hacer del terrorismo espectáculo.

  Pero eso es una contradicción, puesto que estáis haciendo un espectáculo sobre terrorismo.

• [se vuelve a tomar su tiempo] Lo que quiero decir es que no hemos hecho un espectáculo fácil, no queremos buscar la polémica porque eso nos alejaría de nuestro objetivo, que es pensar sobre el terrorismo. Más aún siendo conscientes de que en este país actúa ETA.

  Un país donde La Fura dels Baus lleva casi 30 años de vida. ¿En qué momento se encuentra la compañía después de tanto tiempo de recorrido?

• Pues yo creo que estamos en el momento de mayor ebullición. Todos los directores artísticos estamos estrenando espectáculos por todo el mundo, así que de momento no estamos notando la crisis.

  Me imagino que ser los autores de aquella aplaudida ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 ha tenido algo que ver…

• Sí, aunque ése fue un trabajo muy diferente, nos dio un reconocimiento internacional y nos abrió nuevas perspectivas. Ahora también hacemos macroespectáculos para todos los públicos, y del lenguaje furero propio del grupo hemos pasado a tocar otros géneros, hemos roto nuestra propia endogamia creativa haciendo una gran labor de investigación y asumiendo riesgos.