Postura en Esfinge

Vida Sana  

Causas y origen del dolor de espalda matutino

Consejos de Jorge López, fisioterapeuta del Instituto de Columna

15/08/2016 - 21:25

Si te levantas por la mañana o después de estar sentado/a un tiempo prolongado y un dolor sordo, en la parte baja de la espalda o glúteos, no te deja ponerte del todo recto/a, no es que tengas que cambiar de colchón o de silla... tienes que hacer cambios en tu espalda. Estas sensaciones suelen aparecer en nuestra columna a partir de los treinta, y se deben principalmente al deterioro de los discos intervertebrales.

Estos elementos que sirven para amortiguar y estabilizar el movimiento entre las vértebras, están compuestos por dos estructuras:

EL NÚCLEO:

En el centro, una gelatina formada por agua y proteínas que absorbe la carga.

EL ANILLO:

Son capas y capas de resistente colágeno superpuestas en diferentes direcciones (como la cubierta de un neumático de coche). Su función es contener el núcleo. Desgraciadamente tiene un par de defectillos.

Por un lado, están diseñados para el movimiento, por lo que se deforman si estamos demasiado tiempo en posiciones estáticas. Además tienen muy poca irrigación sanguínea y, como consecuencia de ello, las lesiones que sufren por malas posturas, no regeneran. Es decir, con el tiempo el anillo de contención se va agrietando, generalmente desde el centro hacia afuera, y fundamentalmente en la parte trasera, ya que las posturas de flexión deforman más esa zona.

Dado nuestro estilo de vida sedentario (sentados con la columna en "C" en lugar de la "S" estilizada que debería ser), es común que, con el paso de los años, esa deformación se convierta en permanente, denominándose protrusión o hernia discal. Y ahí la respuesta a nuestro dolor.

Para nutrirse los discos absorben agua cuando nos tumbamos, por lo que se hinchan. Por eso somos 1-2 cm más altos recién levantados. Al incorporarnos y flexionar la columna (al ponernos las zapatillas, sentarnos en el baño, lavarnos la cara, etc.) todo el líquido "extra" se cuela entre las grietas hinchando la pared posterior del anillo, de forma que al querer ponernos rectos de nuevo es muy doloroso.

CONSEJO:

Exprimir el anillo un poco cada mañana (o al levantarse de la siesta) para vaciarlo de líquido, con posturas de extensión progresivas. Así, es recomendable tumbarse boca abajo unos 3 minutos y luego en esfinge (boca abajo sobre los antebrazos) otros 3 minutos antes de levantarse. Caminar un poco por casa antes de sentarse a desayunar, y doblarse con la zona lumbar recta (como al hacer una reverencia) los primeros minutos tras estar tiempo sentado o tumbado prevendrán el dolor lumbar.

Y si no es así acuda a un fisioterapeuta.

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