Frio vs Calor

Vida Sana  

Si me duele la espalda, ¿me pongo frío o calor?

Consejos de Jorge López, fisioterapeuta del Instituto de Columna de Alicante

28/02/2017 - 12:38

Aunque parezca lo contrario, el efecto de ambos es muy similar. El calor es principalmente vasodilatador, provocando un aumento de la circulación en la musculatura superficial para tratar de enfriar la zona que se está calentando. Esta vasodilatación puede ayudar a eliminar sustancias químicas relacionadas con dolor o inflamación. Además el calor dilata el tejido, favoreciendo la sensación de una musculatura "más suelta". En general, se suele aplicar utilizando un objeto que se mantenga caliente durante 15-20 minutos y se pueda amoldar al contorno de la zona a aplicar (bolsa de agua caliente, almohadilla eléctrica, saquito de semillas, etc.)

El frío, inicialmente durante su aplicación provoca vasoconstricción (disminución del riego sanguíneo superficial). Por eso tiene sentido aplicarlo después de golpes y demás traumatismos agudos, ya que disminuirá la hinchazón y el posible hematoma. Además anestesia las terminaciones nerviosas de la piel al enfriarlas, por lo que disminuye el dolor más rápido y eficazmente. Sin embargo, en pocos minutos, el cuerpo necesita calentar la zona para evitar daño en el tejido, para lo que se produce una vasodilatación refleja, con lo que se consigue el mismo efecto que al aplicar calor, solo que un poco más tarde.

Desgraciadamente estos efectos locales son sólo superficiales, y no llegan a las estructuras profundas (articulaciones o discos intervertebrales) que suelen ser la causa del dolor de espalda o cuello. Sin embargo sí producen un efecto neurofisiológico muy útil contra el dolor, descrito en la "teoría de la compuerta" (Wall y Melzack, 1970). Ésta dice que cuando estimulamos la piel, ya sea por frío, calor, o un estímulo táctil (rascarnos, masajear la piel, etc.) el mensaje viaja rápidamente a la columna, saturando los receptores que hay allí, bloqueando las conexiones de los nervios más lentos, por los que viaja el dolor, atenuando sensación dolorosa.

Por eso nos llevamos instintivamente la mano a presionar cuando nos damos un golpe. En esto se basan también técnicas como el TENS o las grapas de Kovaks. Así el frío es más analgésico al provocar mayor estímulo térmico cutáneo, por lo que se recomienda aplicarlo 5-10 minutos en bolsa de hielo o similar en casos de dolor agudo o de alta intensidad. Cuando no se tolera bien o hay un riego sanguíneo deficiente, o el dolor es de baja intensidad, el calor obtendrá similares resultados.

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