Maror Festival 2026

OPINIÓN  

Maror Festival 2026, mucho más que un festival de música

Crónica de Ruth López

01/07/2026 - 10:13

Hay festivales que, cuando terminan, te dejan con ganas de que llegue la siguiente edición. Eso es exactamente lo que pasó este fin de semana en el Maror Festival, que celebró su tercera edición reuniendo a más de 6.000 personas y confirmando que sigue creciendo sin perder su esencia.

Durante dos jornadas, el recinto se llenó de música, buen ambiente y un público con muchas ganas de disfrutar. Por los escenarios pasaron artistas como M-Clan, La Fúmiga, El Diluvi, Carlos Ares, Esther, Cactus, Romàntic Dimoni o Sanguijuelas del Guadiana, ofreciendo conciertos para todos los gustos y manteniendo la energía del festival de principio a fin.

Uno de los momentos más especiales llegó con La Fúmiga, que ofreció su último concierto en la provincia de Alicante dentro de su gira de despedida. Fue una actuación cargada de emoción, con un público completamente entregado que convirtió el concierto en uno de los recuerdos más bonitos de esta edición.

Pero si hay algo que hace diferente al Maror Festival es todo lo que ocurre más allá de los escenarios. El entorno, con el mar como telón de fondo, convierte la experiencia en algo especial desde el primer momento. Entre concierto y concierto, el público podía recorrer los puestos del market, disfrutar de la oferta gastronómica o simplemente sentarse a contemplar el paisaje mientras seguía sonando la música.

Hubo una imagen que, personalmente, me gustó especialmente y que creo que resume muy bien la esencia del festival: ver a familias enteras disfrutando juntas de los conciertos. Padres, madres y niños compartiendo canciones, con muchos de los más pequeños en primera fila cantando cada tema con una ilusión contagiosa. Esa convivencia entre generaciones le da una personalidad muy especial al Maror Festival y demuestra que la música en directo también puede convertirse en un plan para toda la familia.

Otro de los aspectos que muchos asistentes destacaban era la apuesta del festival por la lengua valenciana. Tanto sobre el escenario como en la comunicación con el público, el valenciano estuvo muy presente de una forma completamente natural. Es un detalle que muchos valoran y que aporta una identidad propia al festival, reforzando su vínculo con el territorio y diferenciándolo de otras citas musicales.

Desde que se abrían las puertas hasta el último acorde se respiraba alegría, cercanía y muy buen ambiente. No era solo un festival al que acudir para ver conciertos, sino un lugar donde compartir un fin de semana con amigos o en familia, descubrir nuevas propuestas musicales y disfrutar sin prisas de todo lo que ofrecía el recinto.

Como prensa acreditada tuve la oportunidad de vivir el festival desde dentro, realizando entrevistas a varios artistas del cartel y descubriendo proyectos musicales con mucho talento y personalidad. Esa cercanía entre músicos, organización y público es otro de los aspectos que hacen que Maror tenga una identidad propia.

Con esta tercera edición, Maror Festival demuestra que su crecimiento va mucho más allá de las cifras de asistencia. Su combinación de buena música, un entorno privilegiado, una organización cuidada, un ambiente familiar y una apuesta decidida por la cultura y la lengua valenciana hacen que cada edición deje la sensación de haber vivido algo más que un festival de música.

Texto de Ruth López.