Modestia Aparte y Toreros con Chanclas

OPINIÓN  

Modestia Aparte y Toreros con Chanclas en las Noches Mágicas de los Jardines de Abril

Crónica de Diego Guijarro (24/07/26)

04/08/2026 - 8:21

MODESTIA APARTE, ENERGÍA QUE DESAFÍA LA LÓGICA BIOLÓGICA

En los Jardines de Abril, en sus noches ochenteras -esa cita ya clásica que cada verano rescata el espíritu de una década imborrable-, Modestia Aparte nos ha transportado a esa época musicalmente dorada. El escenario, con un público que creció con sus canciones, se convirtió en la máquina del tiempo perfecta.

Liderados por el incombustible Fer López, la banda ha dado un recital de sus temas más emblemáticos, un repaso vibrante a su himnario particular que arrancó desde los primeros acordes. Fernando, con esa energía que parece desafiar la lógica biológica, mantiene ese espíritu juvenil que ya quisieran muchos veinteañeros: se mueve, gesticula, se parte la sonrisa y contagia al respetable con la misma chispa de cuando grabaron su primer disco. Pero lo que realmente sobrecoge es su voz: mantiene ese tono inconfundible como si no hubiesen pasado los años, como si el calendario solo existiera para recordarnos que algunos artistas tienen pacto con la eternidad.

El repertorio fue un desfile de clásicos que hicieron corear a todo el recinto. Sonaron con fuerza "Es por tu amor", con ese estribillo que ya es patrimonio colectivo; "Son cosas de la edad", que entre risas y alguna lágrima furtiva nos recordó que el tiempo pasa para todos; y "Cómo te mueves", que puso en danza a un público que, aunque ya no tenga los mismos reflejos, conserva intactas las ganas.

Pero si hubo un instante de silencio emocionado, fue cuando la banda se atrevió con su versión de "La chica de ayer" de Antonio Vega. Lejos de ser una mera copia, sonó a homenaje sentido, a conversación entre generaciones, a respeto profundo por uno de los grandes de la canción española. Fer la bordó con una contención que emocionó hasta al más escéptico.

TOREROS CON CHANCLAS, IRREVERENCIA Y FRESCURA EN ESTADO PURO

El escenario cambió de registro para dar paso a la locura más lúcida. Llegaron ellos: Toreros con Chanclas, irreverencia y frescura en estado puro. Y vaya si lo demostraron desde el primer acorde. Porque sí, Pablo Carbonell -el genio tras 'Los Toreros Muertos'- y Pepe Begines -el alma de 'No me pises que llevo chanclas'- se han juntado para llevar el agropop a un nivel máximo de irreverencia y absurdo. Pero ojo, que lo suyo no es simple disparate: tiene un punto siempre de inteligencia, de humor con poso, de crítica social disfrazada de chorrada monumental. Y esa mezcla explosiva hizo vibrar a un público que se entregó a la risa y al baile sin reservas.

El repertorio fue un desfile de himnos disparatados que ya son patrimonio de la España más gamberra. Simeón entre otras: "Va a faltar hielo", "Escuela de Idiomas Inventados", donde el sinsentido se hace arte y el público los coreaba; "No veo na", que con su ritmo pegadizo nos recordó que a veces menos visión da más diversión; "Kalimotxo de Mamá", todo un himno a la mezcla perfecta entre vino, cola y memez con clase; y el inefable "Yo no me llamo Manuel Sánchez". Incluso se marcaron su homenaje a Paul McCartney incluido (letra b), esa genialidad que solo ellos pueden permitirse: una versión tan absurda como brillante que demostró que el respeto y la tomadura de pelo pueden ir de la mano cuando hay talento de verdad. Con ellos, los Jardines de Abril se convirtieron en una verbena cósmica donde el agropop, la ironía y el cariño se dieron la mano.