Zahara 28/08/21 en Muelle 12 Alicante

Tü Opinión  

Crónica del concierto de Zahara en Muelle 12 Alicante

Por Fran González Aparicio

08/09/2021 - 13:27

Las magnitudes de la épica y conmovedora entrada con la que Zahara decidió abrir su actuación en Alicante el pasado 28 de agosto ya nos alertaba del grado de catarsis y de explosión sentimental que estaba a punto de tener lugar. Primero, la palabra "¡puta!" masticada y escupida con rabia por unos niños mientras resonaban los últimos ritmos sincopados del Jeannete de Kelly Lee Owens. Después, un atronador y emotivo Ay Pena, Penita, Pena, que daba paso sin más dilación a un vídeo casero en el que una pequeña Zahara nos enternecía con su dulzura y su lozana capacidad vocal. Sin embargo, y pese a esta introspectiva entradilla, no se hizo esperar el momento de poner patas arriba el Muelle 12, pues acto seguido el trío encargado de tal responsabilidad tomaría el escenario del recinto portuario. 

Zahara 28/08/21 en Muelle 12 Alicante

Zahara 28/08/21 en Muelle 12 Alicante

La propia Zahara se arrancó desde la batería, demostrando desde el minuto uno la faceta multi-instrumentalista de la que la artista jienense haría gala durante todo el concierto. De la percusión a la guitarra, de los saltos y el furor vocal a la frialdad orgánica de los sintetizadores. Zahara lo tocó todo. Incluso nuestro interior, haciéndonos partícipes de su historia y de la de todas las voces que se ocultan detrás de las letras de su último y celebrado disco, "Puta" (Gozz Records, 2021).

Zahara 28/08/21 en Muelle 12 Alicante

Zahara 28/08/21 en Muelle 12 Alicante

Quien haya disfrutado de dicho álbum será más que consciente del viraje sonoro que la cantautora de Úbeda decidió dar en su último trabajo. El impecable rol de Martí Perarnau IV (alma máter de Mucho) ha marcado un antes y un después en el proceso productivo y creativo del universo de Zahara, y lo pudimos constatar con su buen hacer, lanzando y deshaciendo beats y re-interpretando algunas de las piezas más carismáticas del citado disco. A esta carismática unión (a la que deseamos una larga trayectoria conjunta) se une Manuel Cabezalí, líder de Havalina y productor musical, responsable de algunos de los mejores discos patrios de la última década. Con semejante combinación de talento sobre las tablas, definitivamente solo podíamos entregarnos sin remedio a la energía y la pasión que desprende la propuesta que hay detrás de La Puta Gira.

Y es que la lírica de Zahara es ahora más universal que nunca. Libre de sutilezas y jugando con la literalidad y la crudeza. Un repertorio que, según la propia artista, no siempre le hace feliz y en ocasiones le sobrepasa. Pero en esa purga explosiva de dolor y amor a partes iguales, encuentra el cariño incondicional de un público que no la abandona. Entre henchidos agradecimientos, tiene tiempo y fuerza para acordarse de la nube de apoyo que ha recibido en las últimas semanas tras la polémica y el descontento del sector más anacrónico y primitivo que esta sociedad sufre. Por ello, no es casualidad que tras este espacio dedicado al respetable, su siguiente canción fuese TAYLOR, una pegadiza oda a la irremediable dependencia que la figura del artista padece por el reconocimiento ajeno.

El show estaba vivo y ávido de mostrar todo lo que Zahara y su equipo son ahora capaces de hacer. El formato trío mutaba momentáneamente a quinteto, integrando a dos bailarinas (Olga Pérez y Sara Hernández) encargadas de ofrecer junto a la cantante un dinamismo delirante y feroz. Además, hubo tiempo para regresar al pasado y recordar algunos de los temas principales de la trayectoria de la jienense, quien se encargó de ensamblar con acierto estas regresiones a su nuevo registro. No obstante, la manera sobrecogedora que el trío tuvo de prolongar una versión agitadísima de joker hasta engarzarla con su reciente nuevo hit MERICHANE poco nos hizo echar de menos a la antigua Zahara, pues ahora, sumidos en ese delicioso y liberador despertar del que nos hemos sentido parte, solo podemos mirar hacia adelante como deseamos que ella sea también capaz de seguir haciendo.     

FRN GLZ